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La diseñadora tiene su atelier “Born en Ribera” by Roser Marcé, ubicado en el Borne, barrio cosmopolita, bohemio y de moda para las marcas de diseño internacional vanguardistas. En este ámbito lleno de glamour es donde se fraguan las colecciones temporada tras temporada. Las prendas Roser Marcé tienen un sello particular, que la gente las identifica inmediatamente: “De entrada pienso en diseñar ropa que a mí me guste y tengo unos valores que considero importantes: fuerza en el patronaje, un diseño vanguardista, líneas limpias que no simples, nada superfluo y con la chispa necesaria. También tengo unos colores preferidos al margen de la moda, los tejidos son lisos de muy buena calidad y textura.”


Los diseños creados sientan tan bien, que consigue dibujar una mujer urbana, segura de sí misma, elegante y con personalidad: “Ante todo es una mujer independiente, que trabaja, que puede tener una profesión liberal, que es ella la que decide y que sabe lo que quiere.”


Roser Marcé también da mucha importancia a las chaquetas y a las americanas: “La chaqueta es nuestro disfraz de igualdad con el hombre, nos da poder,  en una reunión la chaqueta nos da seguridad y ayuda mucho en cuanto  a su condición de equivalencia con el hombre.”


También cree que hoy en día no hay prenda que no esté sujeta a las tendencias del mercado: “Yo considero que todas las prendas están en función de las tendencias, las prendas de otros años aunque sean actuales necesitan la adaptación del momento ya sea en solapas, hombreras y en largos, y continuamente estamos reciclando tendencias de los años 90,  o de finales de los 80.”


La diseñadora tiene claro lo que significa la elegancia en el vestir: “Una persona elegante es aquella que despide simplicidad y desprende personalidad, y que luce cualquier   estilo con seguridad, es decir  que lleva la prenda en el momento justo y de forma apropiada, Carla Bruni , Rania de Jordania  y Michelle Obama son unos ejemplos claros.”


Y  para crear un diseño  no se llega de una forma instantánea, es la evolución de un estilo,  y la necesidad de buscar cosas distintas: “Yo creo que mi cerebro va archivando, y se alimenta de estímulos y de impactos visuales, me gusta ir de compras a los mercadillos de Londres y también me puede influir de una manera muy positiva el ir a un musical o por ver la película Mamma mia (que me divirtió muchísimo), y Notting Hill. Los que estamos en este mundo siempre estamos trabajando, nunca desconectamos, dibujamos bocetos en múltiples servilletas, el proceso de creación es el que me produce más satisfacciones.”


Las ideas innovadoras de la firma tienen alguna influencia nipona: “Japón y los japoneses me fascinan, he trabajado muy bien con ellos, personalmente el estilo japonés internacionalizado me gusta, Yohji Yamamoto, Issey Miyake y Kenzo son diseñadores que se han adaptado a lo europeo y que han sabido transmitir un concepto de diseño que me identifico.”


Los vestidos de fiesta,  ceremonia y novias de Roser Marcé, realizados artesanalmente,  están caracterizados por su sofisticación, elegancia y  ricos tejidos. Son trajes para triunfar.  El proceso de realización es como el que utilizan los grandes modistos, se produce un prototipo en glasilla que moldee el cuerpo de la mujer, para ver el efecto del modelo antes de su definitiva creación. Después se elije la tela con el que se elaborará finalmente el traje.


La colección primavera-verano 2010 ya está lista para las clientes y esto es una síntesis de lo que veremos: “Estamos trabajando colores muy claros, mucho crudo, tejidos muy agradables y esta temporada propongo que los tejidos acaricien la piel, estoy saturada de las ropas ajustadas.”


Roser Marcé tiene un público heterogéneo y muy fiel, que confía temporada tras temporada en las creaciones de la diseñadora, porque ha comprendido que es una gran artista  de alta costura y del prêt-à-porter, honesta,  comprometida e involucrada en los problemas diarios de la mujer.